El ónice es una variedad de calcedonia que comparte parentesco con el ágata, pero se distingue por una característica crucial: sus capas de color son rectas y paralelas. Históricamente, esta propiedad lo convirtió en el material predilecto para el grabado de gemas y entalles, un arte que floreció en el mundo clásico.
Geología y Composición
El ónice es una forma de calcedonia (cuarzo microcristalino).
Dureza: Posee una resistencia de 6.5 a 7 en la escala de Mohs.
Distinción: A diferencia del ágata (con bandas curvas), el ónice exhibe capas perfectamente paralelas. La variedad más clásica y valorada para la talla presenta bandas contrastantes de blanco y negro o blanco y marrón oscuro.
Etimología: Su nombre proviene del término griego onyx, que significa "uña" o "garra", aludiendo probablemente a la apariencia de sus capas claras.
El Ónice en la Historia y el Arte
Gracias a sus bandas rectas, el ónice ha sido esencial para las artes lapidarias:
Talla Clásica: Fue el material estrella para crear entalles (grabados incisos) y camafeos (grabados en relieve). El tallador usaba la capa superior clara para el diseño y la capa inferior oscura como fondo contrastante.
Uso Bíblico: Es mencionado en el Antiguo Testamento como una de las piedras preciosas utilizadas en las hombreras del efod del sumo sacerdote de Israel.
Joyas Romanas: Fue ampliamente utilizado en sellos, anillos y objetos ornamentales a lo largo del Imperio Romano.
El Ónice en la Medicina de Santa Hildegarda (S. XII)
Santa Hildegarda de Bingen documentó el ónice (onyx) en su obra Physica, centrándose en su uso para el alivio de dolencias físicas:
Alivio Estomacal: La abadesa registró que el ónice, calentado y colocado sobre el estómago, podía ser útil para mitigar ciertos malestares digestivos o el "calor" interno.
El ónice negro es muy común y accesible. Las piezas más valiosas son aquellas de ónice bandado natural con un excelente contraste de color.