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La Creación según las visiones de Santa Hildegarda de Bingen

El orden vivo que sostiene el mundo

En Causae et Curae y en Liber Divinorum Operum, Santa Hildegarda describe la creación como una obra viva, sostenida por la sabiduría y la fuerza de Dios. No es un mecanismo frío ni estático, sino un organismo armonioso en el que cada criatura cumple un papel dentro del designio divino. Hildegarda contempla este misterio en la luz de Dios.

Desde esta visión, toda la creación nace del ardor amoroso del Creador: estrellas, vientos, aguas, plantas, animales y el ser humano. Todo está unido en una comunión profunda.

Ella describe cómo los elementos cooperan para sostener la vida:

“El aire sostiene la tierra, la tierra da firmeza al aire, y ambos están tejidos por la voluntad de Dios.” (Causae et Curae, cap. 2)

Esta relación mutua no es casual; responde a una armonía querida por Dios. La creación actúa como un “coro” donde cada parte canta su nota.

El ser humano dentro de la creación

Hildegarda ve al hombre y a la mujer como criaturas colocadas en el centro del orden creado:

“Dios formó al ser humano de la tierra, y en él unió todas las fuerzas del mundo.”

(Causae et Curae, cap. 1)

Por eso el ser humano puede enfermar cuando rompe la armonía con la naturaleza o con Dios, y puede sanar cuando regresa al orden divino.

La Creación como espejo espiritual

En Liber Divinorum Operum, Hildegarda revela que la creación entera es un espejo que refleja a Dios:

“Toda la creación es sostenida por la sombra de las alas de Dios.”

(Liber Divinorum Operum, I,2)

Ese “sostenimiento” no es pasivo: Dios mantiene el mundo en su ser, y lo vivifica constantemente con su Sabiduría.

Una teología viva

Por eso “leer” la creación, para Hildegarda, es un acto espiritual: descubrir en el mundo la huella del Creador.

La creación no es un simple escenario:

es un signo, un orden, una medicina, un maestro, y un reflejo del amor de Dios.

Este pensamiento no es filosofía abstracta: es revelación recibida en visiones, armonizada con la fe de la Iglesia y con la Escritura.

“Lo que veo, lo veo en la visión de Dios.”

(Scivias, Prólogo)

Así, la creación se convierte en un puente entre Dios y el ser humano: basta abrir los ojos del alma.

Marcela 28 de noviembre de 2025
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Cuando el Cielo se vuelve melodía:
La visión divina de la música en Santa Hildegarda de Bingen